martes 25 de agosto de 2009

Digamos que el verano inspira tirando a poco. Será que mientras tú te ves sumergido en un mundo de nubes de pelo de angora, tus ideas se van con el aire fresco y la horchata a tomar el sol en cualquier costa rocosa. Sin sombrillas pero oliendo a factor treinta. A hincharse de pulpo o rabas y cerveza bien fría. Será que salen de fiesta. De feria en feria del sur, de encierro a encierro en el norte. Corren y bailan. Gritan y saltan. Y cuando quieren volver a casa están demasiado cansadas. Se sientan a tu lado en la alfombra del salón y comentan la jugada sin el esmero que esperabas. Será que ahora duermen siestas de tres horas para recuperarse de la noche anterior. Preferirán aprovechar las horas sin luz, que antes no hay quien salga a la calle. Será que hasta los días que llueve el cielo sólo descarga sonrisas. O ganas de no pensar. Te paras, perdiendo la vista, y dejas que el ruido de granizo contra los toldos a rayas y los capós de coche sea lo único que inhunde tu cabeza. Digamos que el verano inspira tirando a poco. Será que este año, caso omiso a la crisis, es tu cabeza quien cierra por vacaciones.

domingo 31 de mayo de 2009

Los tíos en verano son más guapos, no sé por qué. Pero los tontos, son tontos todo el año.

domingo 24 de mayo de 2009

Mi tía May.

Era del barça, profesora de matemáticas y monja. Sólo comía tortilla y tenía la lengua llena de grietas. Pero, aún así, me gustaba. Me gustaba mucho. Como la canción que suena cuando llamas al 3553, que aunque dé vergüenza reconocerlo, en el fondo, tiene su aquel. Como el par de películas que hacen que Nacho no esté del todo equivocado y que me tenga que morder la lengua cada vez que intento farfullar que el cine francés es una mierda. Como el pulpo, con sus patillas, ventosas, tres corazones y moco pringoso; grimoso manjar. Como una noche de pachanga cada seis meses. Como el tío que te deja clarísimo que solo quiere pasar un buen rato y que, a la mañana siguiente, sale por la puerta pero se queda en tu cabeza. Como los zapatos de tacón y el lápiz de labios rojo. Como cuando te achicharra el sol y se te empieza a pelar la espalda. Como los hombres con traje y corbata. Como el típico colega que nunca sabes ni cómo, ni cuándo, ni porqué, pero es y seguirá siendo tu colega. Como las duchas de agua fría. Como tantas cosas...pero más que ninguna. Me gustaba. Y ahora puede que yo no esté de humor, pero es que ella no está.

Y eso...

miércoles 20 de mayo de 2009

People run too fast and they don't even know where to go.

Slow down, my friend. Slow down.

viernes 8 de mayo de 2009

I don't want you to change, I just want you to grow up.

martes 14 de abril de 2009

Enjaulados.

Los pájaros que tienes en la cabeza no son más que fantasmas acechando tu cama. El tiempo que vuela. La distancia que separa un sur cálido, exótico y húmedo de todo aquéllo que conoces y crees que quieres. El silencio que ulula por las noches entre grillos hasta que amanece la primera ráfaga solar. La eléctrica inseguridad que columpia tu equilibrio sobre un cable de acero desgastado. La envidia que enturbia con fango plumas ajenas de siete colores brillantes. El egoísmo que embucha tu alma, ahoga tu sed y revienta tu hígado. Exquisito foie de autocomplacencia.

jueves 12 de marzo de 2009

Hombres Grises.

A lo mejor es verdad lo que dicen. Que todos seguimos escogiendo a la misma persona una y otra vez... Los mismos rasgos. Los mismos gestos. Los mismos chistes sin gracia. La seguridad de un abrazo por la noche. De una mano que roza tu mano. De unos pies calientes. La opción de contarle a alguien que perdiste el autobús o que has cenado tallarines. Que la entrevista fue rara. Que te mueres por recibir la lomo. Que quieres ver Closer otra vez.
A lo mejor ni siquiera escogemos. Miramos el correo, vamos de compras, a inglés. Y a la cama nos llevamos los restos. Lo que recordamos de todo aquéllo. Y, a falta de Judelaws y Cliveowens, nos montamos nuestra propia película que siempre acaba mal. O que más bien tiene un final de esos que no terminan, que te hacen poner tu granito de arena y que, en consecuencia, acaban mal.
A lo mejor escogemos lo que no nos conviene. Lo malo conocido. O lo bueno por conocer que una vez conocido termina siendo malo. O lo bueno conocido aunque sepamos que va a ser malo.
A lo mejor lo malo somos nosotros.

A lo mejor es verdad lo que dicen. Que todos seguimos escogiendo a la misma persona una y otra vez... También dicen que hay algo hermoso en eso. Yo no creo que sea hermoso. Yo creo que es una puta mierda.

Que todos seguimos escogiendo a la misma persona una y otra vez...

...la verdad es que eso explicaría muchas cosas...

...pero, desde luego, no me haría sentir mejor...