jueves, 23 de octubre de 2008

- Follar no es el problema...
- (...vaya...)
- ...lo difícil es encontrar a alguien que te quiera.
- ...lo difícil es querer.

jueves, 9 de octubre de 2008

Decadencia.

Aquello que fuimos y lo que acabamos siendo. ¿Nos cambia el tiempo o el mal humor? ¿Las buenas nuevas o los desastres circulares? Perdemos granos y autoconfianza, ganamos kilos e historias que contar. ¿Y cómo sabemos qué es mejor o peor cuando lo que era, fue y lo que es, podría ser de otra forma? Circunstancias. Somos circunstancias, conversaciones entre humo y cerveza, miradas en el metro y encuentros inesperados en una sala de exposición. Y al final todo lo que nos queda termina representado en cinco, seis o cien fotografías mentales en blanco y negro sólo a medio enfocar. Álbumes empolvados en un rincón de nuestra memoria que de vez en cuando dejan caer una cara, un gesto, una palabra sin venir a cuento que creíamos haber olvidado. A veces te hacen reír, a veces te hacen llorar. A veces preferirías que ni siquiera existieran...

miércoles, 1 de octubre de 2008

El día que nos fuimos de casa.

- Estoy hasta las narices. Esto no se va a quedar así. A mí nadie me dice lo que tengo que hacer. Ni la hora a la que tengo que volver a casa. Ni nada.
- ¿Y que propones?
- Que nos vayamos.
- ¿A dónde?
- No sé, ya pensaremos algo sobre la marcha.

Y eso hicimos. Aprovechando la hora de la novela. Changos tirándose los trastos a la cabeza. Güeros roncando en el sofá. Cogimos nuestras behaches y volamos, no sin antes secuestrar la tableta de chocolate de la nevera y un par de chuscos de pan. Ni duros en el bolsillo, ni macuto a la espalda. ¿Para qué? Con nueve años no se necesitan tantas historias. No llegamos muy lejos. Empezó a llover. Y los caminos en cuesta que conocíamos, embarrados, dejaban de verse apetecibles.

- ¡Podemos refugiarnos en el parque! ¡En la caseta del tobogán! Por lo menos allí hay techo...
- Bueno...

Quietas. Escuchando el granizo caer sobre las hojas de los robles y las tablas del columpio. No se veía ni un triste paraguas alrededor. No nos quedaban provisiones.

- Yo me voy, Isa, esto es un asco...

Y, al parecer, tampoco ganas.

- ...estoy empapada, tengo hambre, me aburro, es de noche...

No me lo podía creer. ¡La primera baja de nuestra revuelta en menos de cuatro horas!

- ...y encima, seguro que nos van a echar la bronca cuando lleguemos a casa.
- Yo no pienso volver.
- Bueno, tú haz lo que quieras, yo me voy.

Y sí, empezó a alejárse. Dejándome sola en aquel paraje inhóspito que una tarde, en vez de patio de juegos, fue bunker de guerra.

- ...Sara...espérame...voy contigo...

Derrota. Derrota total. Y encima, sin postre tres días por el susto...