martes, 14 de abril de 2009
Enjaulados.
Los pájaros que tienes en la cabeza no son más que fantasmas acechando tu cama. El tiempo que vuela. La distancia que separa un sur cálido, exótico y húmedo de todo aquéllo que conoces y crees que quieres. El silencio que ulula por las noches entre grillos hasta que amanece la primera ráfaga solar. La eléctrica inseguridad que columpia tu equilibrio sobre un cable de acero desgastado. La envidia que enturbia con fango plumas ajenas de siete colores brillantes. El egoísmo que embucha tu alma, ahoga tu sed y revienta tu hígado. Exquisito foie de autocomplacencia.
jueves, 12 de marzo de 2009
Hombres Grises.
A lo mejor es verdad lo que dicen. Que todos seguimos escogiendo a la misma persona una y otra vez... Los mismos rasgos. Los mismos gestos. Los mismos chistes sin gracia. La seguridad de un abrazo por la noche. De una mano que roza tu mano. De unos pies calientes. La opción de contarle a alguien que perdiste el autobús o que has cenado tallarines. Que la entrevista fue rara. Que te mueres por recibir la lomo. Que quieres ver Closer otra vez.
A lo mejor ni siquiera escogemos. Miramos el correo, vamos de compras, a inglés. Y a la cama nos llevamos los restos. Lo que recordamos de todo aquéllo. Y, a falta de Judelaws y Cliveowens, nos montamos nuestra propia película que siempre acaba mal. O que más bien tiene un final de esos que no terminan, que te hacen poner tu granito de arena y que, en consecuencia, acaban mal.
A lo mejor escogemos lo que no nos conviene. Lo malo conocido. O lo bueno por conocer que una vez conocido termina siendo malo. O lo bueno conocido aunque sepamos que va a ser malo.
A lo mejor lo malo somos nosotros.
A lo mejor es verdad lo que dicen. Que todos seguimos escogiendo a la misma persona una y otra vez... También dicen que hay algo hermoso en eso. Yo no creo que sea hermoso. Yo creo que es una puta mierda.
Que todos seguimos escogiendo a la misma persona una y otra vez...
...la verdad es que eso explicaría muchas cosas...
...pero, desde luego, no me haría sentir mejor...
A lo mejor ni siquiera escogemos. Miramos el correo, vamos de compras, a inglés. Y a la cama nos llevamos los restos. Lo que recordamos de todo aquéllo. Y, a falta de Judelaws y Cliveowens, nos montamos nuestra propia película que siempre acaba mal. O que más bien tiene un final de esos que no terminan, que te hacen poner tu granito de arena y que, en consecuencia, acaban mal.
A lo mejor escogemos lo que no nos conviene. Lo malo conocido. O lo bueno por conocer que una vez conocido termina siendo malo. O lo bueno conocido aunque sepamos que va a ser malo.
A lo mejor lo malo somos nosotros.
A lo mejor es verdad lo que dicen. Que todos seguimos escogiendo a la misma persona una y otra vez... También dicen que hay algo hermoso en eso. Yo no creo que sea hermoso. Yo creo que es una puta mierda.
Que todos seguimos escogiendo a la misma persona una y otra vez...
...la verdad es que eso explicaría muchas cosas...
...pero, desde luego, no me haría sentir mejor...
miércoles, 25 de febrero de 2009
lunes, 23 de febrero de 2009
Noches de fiesta. Sonrisas de gala que te ayudan a ocultar las peores angustias tras un telón de terciopelo rojo. Pero, ¡dame alcohol y llámame tonto! Tapones de corcho golpean las paredes, techo y esquinas. Chapas deformadas y botes vacíos se agolpan por los rincones. Carcajadas metálicas y bailes salvajes, desinhibidos. La espuma lo cubre todo e, impulsadas por las burbujas de gas, empiezan a flotar en el ambiente todas aquellas verdades que creías tan bien guardadas. O que ni siquiera creías. Se deslizan desde lo más profundo de tu ser, rasgando tus entrañas, y ascienden como el aire caliente. Arañando tu garganta. Doliendo a cada letra. Sangrando a cada recuerdo. Hasta que revientan a la altura de la nariz. Salpicando tus ojos [y los ojos ajenos]. Escociendo. Como pompas de jabón. Brillantes, pero venenosas.
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