jueves, 12 de marzo de 2009

Hombres Grises.

A lo mejor es verdad lo que dicen. Que todos seguimos escogiendo a la misma persona una y otra vez... Los mismos rasgos. Los mismos gestos. Los mismos chistes sin gracia. La seguridad de un abrazo por la noche. De una mano que roza tu mano. De unos pies calientes. La opción de contarle a alguien que perdiste el autobús o que has cenado tallarines. Que la entrevista fue rara. Que te mueres por recibir la lomo. Que quieres ver Closer otra vez.
A lo mejor ni siquiera escogemos. Miramos el correo, vamos de compras, a inglés. Y a la cama nos llevamos los restos. Lo que recordamos de todo aquéllo. Y, a falta de Judelaws y Cliveowens, nos montamos nuestra propia película que siempre acaba mal. O que más bien tiene un final de esos que no terminan, que te hacen poner tu granito de arena y que, en consecuencia, acaban mal.
A lo mejor escogemos lo que no nos conviene. Lo malo conocido. O lo bueno por conocer que una vez conocido termina siendo malo. O lo bueno conocido aunque sepamos que va a ser malo.
A lo mejor lo malo somos nosotros.

A lo mejor es verdad lo que dicen. Que todos seguimos escogiendo a la misma persona una y otra vez... También dicen que hay algo hermoso en eso. Yo no creo que sea hermoso. Yo creo que es una puta mierda.

Que todos seguimos escogiendo a la misma persona una y otra vez...

...la verdad es que eso explicaría muchas cosas...

...pero, desde luego, no me haría sentir mejor...

miércoles, 25 de febrero de 2009

Y dígame usted, señorita, si acaso es capaz de discernir entre el cariño que queda, el amor que hubo y el calor que desea compartir.

lunes, 23 de febrero de 2009

The show must go on.









[...and you'd better shut up and keep walking...]
Noches de fiesta. Sonrisas de gala que te ayudan a ocultar las peores angustias tras un telón de terciopelo rojo. Pero, ¡dame alcohol y llámame tonto! Tapones de corcho golpean las paredes, techo y esquinas. Chapas deformadas y botes vacíos se agolpan por los rincones. Carcajadas metálicas y bailes salvajes, desinhibidos. La espuma lo cubre todo e, impulsadas por las burbujas de gas, empiezan a flotar en el ambiente todas aquellas verdades que creías tan bien guardadas. O que ni siquiera creías. Se deslizan desde lo más profundo de tu ser, rasgando tus entrañas, y ascienden como el aire caliente. Arañando tu garganta. Doliendo a cada letra. Sangrando a cada recuerdo. Hasta que revientan a la altura de la nariz. Salpicando tus ojos [y los ojos ajenos]. Escociendo. Como pompas de jabón. Brillantes, pero venenosas.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Am*dam

Luces de neón, gofres calientes y braguetas húmedas. Calles como humo; donde el aire huele a pan tostado y marihuana. Acordeones desgastados y charcos en si bemol. Gorros de lana. Noches rosas, verdes, de mil colores. Comida rápida, con curry y mayonesa. Coches, bicis, japos que se deslizan sin prisa entre los flashes de sus cámaras de última generación. Flash. Flash. Sigues caminando. Canal arriba, canal abajo. Vueltas en círculo. Voces al fondo. Distintos idiomas. Las mismas lenguas. Ciudad del vicio, la lujuria. Paseos en barco y viajes de salón. En tu tripa, virutas de chocolate. En tus pies, estos zapatos negros. En tu cabeza, un acompañamiento de armónica. Escondido en algún rincón, el más oscuro y pequeño de todos. No suena para ti, pero sólo tú puedes escucharlo. Buscas, pero no encuentras. Así que sigues caminando. Y, mientras, sonríes de medio lado.

- Vaya una ciudad. Es tan romántica.
- ...romántica, sí, puede...pero triste...
- Si tú lo dices...